Y mis Lágrimas También 

El otoño se va, las hojas cayeron;
qué desolados han quedado los árboles. 
La brisa juega con las hojas, con mi pelo,
con los flecos de mi abrigo,
trayendo frío que congela mis manos
y mis lágrimas también. 

Las gotas de lluvia invernales
caen como motitas blancas
y veo en cada una de ellas
la pureza de un niño
que ante vitrinas decoradas,
sueña despierto y espera impaciente. 

Yo miro la gente, las calles, las casas,
la tierra, el cielo, cada rincón,
buscando una sonrisa tan sólo 
y sólo encuentro vacío, soledad
y mis lágrimas también. 

Llegará la Noche Buena. 
Estaré con ellos compartiendo alegría,
la alegría de la tradición navideña
porque estaré soñando despierta
y con mis lágrimas también. 

 

Y cuando esté muriendo el año,
vertiré cada segundo que transcurra
en mi copa de vino y, así…
al compás del tiempo y el vino,
echaré al olvido la distancia cruel,
escucharé las gaitas navideñas,
la tristeza será mi casa
y en mi soledad estarán ellos
más cerca que nunca. 

Entonces mi guitarra haré sonar 
para recitar este poema
y al pie de mi ventana y a través del cristal,
esperaré paciente cada minuto,
cada segundo que agonice. 
Veré caer la nieve y...mis lágrimas también. 

Irlanda Berti 
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